OTRO DÍA MÁS…

…tengo la suerte de tener trabajo.

Tengo la mala suerte de tener un trabajo en el que cada día es igual al anterior. Sentada igual. Diciendo las mismas palabras.

Me gusta mi trabajo. Pero a veces propondría un día diferente.

Como el hombre de la peli de Chaplin. Todo el día atornillando los mismos tornillos.

A veces me gustaría proponer un día en el que el tornillo gire para mi.

Tengo la suerte de tener una casa.

Al principio era genial. Independencia. Después eres dependiente.

Siempre pendiente de ella. Siempre pensando en ella.

Es genial cuando te olvidas de tu casa. De limpiarla. De ordenarla. Pero es genial cuando llegas después de unos días y llegas a tu casa.

Me encanta mi casa. Me encantaría que se ordenara.

Los días pasan lentos en casa y rápidos en el trabajo.

No sé en que momento decidí todo esto.

Pero cuando no estoy en casa ni en el trabajo, soy feliz.

Y cuando estoy en casa o en el trabajo, soy feliz.

Quizá no es cuestión de tener o no trabajo. De tener o no tu propia casa.

En casa de mis padres. Sin trabajo. Era feliz.

Voy a hacer una tarta.