CUANDO ÉSTO ACABE…

…les contaré a mis hijos e hijas qué había oficios, como el de jefe o jefa de una empresa, el de un laboratorio, un banquero o un político/a, que ganaban al menos treinta veces más que el resto, y que con mucho esfuerzo conseguimos que cobrasen lo mismo que cualquier otro trabajador, por que al final, lo único que hacían era trabajar, igual que lo hace un jornalero/a en el campo o un peón que construye nuestras casas. Y les explicaremos qué no eran ”superhombres” y que por eso empezaron a cobrar por su trabajo igual que el resto. De hecho conseguimos qué personas que tenían vocación para esos empleos lo hicieran por ganas y no por dinero. También logramos qué las mujeres y los hombres fuesen tenidos en cuenta para los mismos puestos de trabajo y que tuviesen el mismo salario, por que hasta entonces, sin ninguna razón, eso no era así.

Contaremos qué conseguimos que conociesen un planeta lleno de luz y ciudades con jardines verdes y tejados verdes que contribuían a que el techo del mundo no desapareciese para que ellos tuviesen un lugar dónde vivir. Les enseñaremos a cuidarlo igual que conseguimos hacerlo nosotros.

Les contaremos qué antiguamente los coches utilizaban un líquido que se sacaba de la tierra y la consumía por dentro, pero que logramos que los coches y los autobuses, que ellos usan para ir al colegio, utilizasen la electricidad que conseguíamos del viento, por que así no destruíamos el lugar donde ellos y ellas iban a crecer.

Les enseñaremos cómo logramos recordar que para hacer crecer una planta o la comida no se necesita un laboratorio para hacerlo. Incluso les enseñaremos como una semilla, en un vaso de yogur, con un poco de agua, se puede convertir en una preciosa planta sin necesidad de nada más. Les explicaremos qué conseguimos que los laboratorios fuesen solo para ayudar de verdad a la gente, para curar enfermedades y prevenirlas, y que se  llegó a la conclusión lógica de que la salud de las personas del mundo no podía depender del precio de unas píldoras.

No se lo creerán cuando les contemos que repartíamos la comida entre todos y todas, y la mandábamos a otros países donde la tierra era más seca y no podía cultivarse igual, por que no importa en que parte del mundo vivas, hay que comer todos los días.

Les contaremos qué al principio a algunas personas les costaba entender que dos hombres o dos mujeres se amasen, pero que al final entendimos que el amor no es cuestión de como nazcas, de lo que otros piensen, ni de las normas sociales que te impongan, sino de lo que sientas en tu corazón.

Y les demostraremos qué aunque vivimos décadas de franquismo, de dictaduras y de guerras, cuando llegó la democracia al principio no fue entendida ni aplicada adecuadamente, que fue complicado, pero que al final conseguimos una democracia real, como la que escribían los filósofos en la antigüedad.

No evitaremos explicarles todo lo que nos costó conseguir vivir así, días y días en la calle luchando por un mundo mejor, con personas que dieron todo, literalmente, para conseguir aquello que es el día a día, por que querremos que sepan lo que cuesta.

Y les animaremos a que igual que nosotros pudimos conseguirlo, ellos puedan conseguir todo lo que se propongan.

Pero todo esto será, cuando ésto acabe.

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