…¡¡SAN-FER-MÍN!!…

Por suerte o por desgracia no madrugo para ver los toros, justo me pillan en mi hora de desayuno antes de marchar al curro.

Es cierto que los veo, y me gusta ver como los mozos corren intentando hacer carrera y, pobres, lo máximo que consiguen es correr delante del vecino del barrio, del pueblo o del país de al lado. Lo hago por tradición, por que lo he vivido siempre, y por que, no sé, me gusta en cierto sentido.

Pienso en los toros, en su sufrimiento (soy anti-taurina, de anti-corridas de toros, y pro-taurina, de pro-toros), en el traslado, los resvalones, la desorientación. Miro las ”enganchadas” a los mozos (a las mozas pocas veces las pillan, será que son más precabidas) y pienso en que leches hacen ahí, jugándose el pellejo. Pero sigo viéndolos todas las mañanas.

Debo decir que me apena más cuando el que cae es corredor de fondo, de los que ya tienen callo, de los que siempre han sabido retirarse tras una carrera limpia, de los que saben que no hay que azotar al toro, los que saben que el respeto es lo que más vale.

Los niñatos con una pierna rota no me quitan el sueño. Los niños que azotan al toro mientras el pastor intenta devolver al toro al sentido de la carrera. Los que ponen en riesgo la seguridad de muchos corredores intentando cruzar el recorrido sin mirar a ambos lados o sin contar los toros que ya han pasado. 

Espero que alguna vez pueda regularse y dar el valor justo a este tipo de eventos.

Un saludo y hasta pronto.  

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SIMBIOSIS

Empiezo una nueva vida.

Mi cabeza pasa de los muebles clásicos a los más innovadores de Ikea. 

Aquello que antes era un ”Va, sin más”, ahora coge forma y fuerza.

Las personas que ahora forman parte de mi vida, que aunque también formaban parte antes, ahora son más importantes, están más presentes.

Y las personas que aparecen por primera vez en mi vida me ayudan a girarla y darla forma.

Me uno al blog de uno de mis amigos (Mikel) y emprendo mi propio reto. 

Contamos desde veinte y a ver hasta donde llego.

Un beso y a cuidarse mucho.